Las leyes de la realidad nunca se rompen, solo son rotas las leyes que la humanidad crea respecto de esa realidad absolutamente insondable y relativamente accesible.
Nací en Lima cuando se pagaba 10 centavos por una hora y media de luz, hasta el rio Huaycoloro traía agua a veces. Comíamos revolución caliente, ranfañote y nisperos cubiertos de caramelos rojos.
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